Gracias, señor presidente. Buenos días a todas las presentes y a las que nos escuchan. Movilidad, bendita palabra que tantas realidades y tantas mañanas nos ocupa. Tenemos ante nosotros dos mociones que vienen a hablar un poco de lo mismo: cómo nos movemos las rinconeras y rinconeros en tren. Ahí se acaban las similitudes.
En ambas mociones debemos separar la realidad de la propuesta. Por resumir, vemos propuestas en la moción socialista, provenientes del gran trabajo de la asociación ANDALUS, encaminadas a mejorar la realidad existente, que no es otra que el absurdo de que vayamos a tener un cruce entre dos vías de Cercanías y una de metro en el Higuerón y no se haya contemplado un intercambiador. En cuanto a la moción para la —y cito— «mejora urgente del servicio de trenes de cercanías de La Rinconada» solo intuimos la realidad, pero creemos que tanto el diagnóstico, como la solución, distan mucho de aportar absolutamente nada.
Comencemos pues, en orden, sobre el intercambiador del Higuerón, que no sólo nos parece imprescindible para articular la movilidad en el arco metropolitano norte de Sevilla, sino para la interconexión con el resto de los municipios del entorno y una mejora de la movilidad para las usuarias. Desear, no obstante, que la construcción de un intercambiador, como parte de las competencias estatales, no se convierta en un mamotreto, sino en una pieza más de un nuevo tramado de infraestructuras de movilidad que merece y necesita la provincia de Sevilla y particularmente, el área metropolitana, algo que sin duda requerirá un mayor nivel de diálogo entre instituciones —Estado-Junta-Ayuntamientos— que el que se puede ver actualmente.
No podemos dejar de notar que tiene que servir de verdad para conectar Cercanías, Metro y Consorcio de Transportes. Si no conecta todos los transportes interurbanos del área metropolitana de Sevilla, no estamos hablando de un intercambiador, estamos hablando de un parche. Nuestro voto es favorable porque entendemos la movilidad como un derecho y como una política pública que se planifica, no como una suma de improvisaciones.
Improvisación es, de hecho, lo que encontramos en la moción del PP. Una moción que se basa en distintos recortes de prensa para presentar una realidad, digamos, maquillada. Permítanme volver a mencionar los tres puntos de diagnóstico:
«Ocho de cada diez trenes llegaron con retraso en septiembre de 2025», «Casi la mitad de los trenes incumplieron su horario, en el mismo mes». Y «La prensa local habló de mes negro para el Cercanías de Sevilla». Bien. Tenemos que, referido al mismo mes, dos aseveraciones se contradicen: o son 8 de cada 10 o es casi la mitad. Suponemos que se aclararán en algún momento con los números. Respecto a la tercera, hemos buscado la noticia del Diario de Sevilla en la que se habla de mes negro para el Cercanías de Sevilla respecto de febrero de 2025 y aquí vemos que, de las 130 incidencias mencionadas, solo afectan directamente a la Rinconada el 24,8%, es decir, 34.
Como pudiera parecer que lo que este grupo está diciendo es que los retrasos no existen o son minucias, déjennos aclarar que es todo lo contrario: hemos apoyado en numerosos foros, incluido el Congreso, la mejora de las frecuencias de paso del Cercanías y la ampliación de las distintas líneas. Por lo mismo, hemos hecho los deberes y sabemos que los retrasos no son más que la consecuencia de la suma de dos causas: la liberalización del sector ferroviario y el mayor uso de la misma infraestructura por más mercancías. Nos parece, asimismo, que esta moción cae en la improvisación por un segundo motivo: pareciera que solo le preocupa al PP el tren. ¿Por qué será? Pues porque es competencia estatal. Rinconeras, rinconeros, les están utilizando para su guerra contra el sanchismo, ahora en la persona de Óscar Puente.
Lo dijimos con motivo de la no declaración institucional del 25N: se huele a elecciones en el PP y van con todo. Como a esto es posible que me contesten que lo que prima es el interés de la ciudadanía, les diré que entonces podrían haber hecho una moción para pedir la mejora urgente de los distintos servicios de transporte público, incluyendo, también, a los autobuses del Consorcio de Transportes de Sevilla, un medio quizá más modesto, pero igualmente utilizado por nuestros vecinos. Y un medio de transporte igualmente deficitario: con autobuses eliminados de la ruta por desvíos a servicios discrecionales, incidencias y retrasos de todo pelaje, así como empresas con sospechas de incumplimiento de derechos laborales. Claro está, la competencia no es estatal, es de la Junta, así que, todo parece, mejor no hablar de las vergüenzas, que eso no cotiza en las encuestas.
Y estas son las razones por las que nos vamos a abstener en la moción popular: citan la realidad —aunque maquillada y de parte—, pero no plantean más que un «oigan, pongan mejores tornillos». Quizá sea un problema de saber contar en el PP, pero más trenes por las mismas vías es igual a retrasos.
2ª intervención
Déjenme ahondar un poco más en las ideas de mi primera intervención, a modo de reflexión. Una movilidad pública requiere del concurso de todos los actores involucrados, porque «intermodalidad” es un palabro técnico que refleja algo muy cotidiano: si yo cojo el tren, deambulo por Sevilla durante el día y llego a un centro comercial al lado del río, volveré a mi casa en autobús. Igualmente, si voy al hospital de referencia, cogeré el autobús, con todos los inconvenientes en accesibilidad, retrasos o ausencias. Menciono reiteradamente el servicio de autobús por la importancia de instar, casi en los mismos términos —pero sin maquillaje— a las autoridades competentes para que tengan en cuenta los derechos de nuestros vecinos. La gente no necesita que el transporte público tenga puntualidad japonesa, sino que se adapte a su vida.
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