Buenos días a todas las personas que nos acompañan y nos escuchan. Permítanme un inciso para dedicar, como no puede ser de otra manera, a los familiares de los fallecidos y heridos en los trágicos accidentes de ferrocarril y, también, pero en un tono diferente para dar la más cálida bienvenida a la nueva integrante del Pleno, la misma bienvenida que este ayuntamiento me procuró hace casi tres años.
Entrando en materia, se trae a pleno la licitación del servicio de ayuda a domicilio, un servicio indispensable y que pone los cuidados en el centro del debate. No obstante, nos gustaría aquí hablar de cómo se llega a esos cuidados, porque la letra pequeña de las cosas es tan importante como las cosas mismas.
Les adelantamos, como ya hicimos en comisión, que nos oponemos a esta licitación. Contamos para nuestra oposición con la ventaja, ya lo hemos hablado en otras ocasiones, de saber que exponer este debate no paralizará el desarrollo de la licitación y, por tanto, de los cuidados. Y lo hacemos porque pensamos que es necesario que nos sentemos a hablar de las cosas en vez de darlas por sentado. Como esas dos situaciones se dan en este pleno, es el momento idóneo.
Nos oponemos a esta licitación por el acercamiento. Verán, no vamos a lanzarles los tiestos diciéndoles que esto es la privatización del servicio. Tampoco que es, con mucho, el contrato más cuantioso de los que se firman en este Consistorio y que se hace con una empresa externa. Entendemos la insuficiencia de medios para suplir el servicio con una fórmula 100% pública, y además, entendemos que contable y legalmente, existe una severa dificultad para que esto sea así.
Dicho todo lo cual, pudiera parecer que esto reduce las opciones disponibles a una remunicipalización agresiva —con las limitaciones legales que hemos comentado— o a una externalización más o menos suave, más o menos agresiva. Nos acusarán algunos grupos de rojeras con fobia a la empresa privada. Ustedes y yo sabemos que dichas expresiones sólo son ruido para tapar las vergüenzas de determinados escándalos en los servicios sociosanitarios —Quirón, Torrejón, mascarillas, protocolos, cribados, la lista es larga—. Escándalos que nos hablan a las claras de que la empresa privada tiene un objetivo prioritario: el beneficio. Bueno, esto es legítimo, vivimos en el sistema que vivimos y las reglas son las que son. Sin embargo, esto no es impedimento para, dentro del sistema, buscar las alternativas más eficientes, más eficaces y, sobre todo, más socialmente justas.
No nos oponemos por sistema, sino por enfoque. Entendemos que hayan acudido a la licitación del servicio: ha funcionado hasta ahora relativamente bien. Y en el pliego actual se introducen mejoras sustanciales de las condiciones, tanto para los usuarios como para las trabajadoras. Pero también entendemos que si no empujamos las cosas, las cosas no se moverán. Y para empujarlas, hace falta debatir, compartir, conversar. Hemos trabajado en otras áreas para que esto sea así y no vemos porqué no puede ser también en esta.
No se tomen por tanto este no como una negativa a la licitación, a la gestión de la misma o al modelo mismo. Repetimos: las reglas y los márgenes son los que son. Tómenselo como lo que es, una invitación a explorar juntos enfoques distintos para este modelo. Enfoques que tienen en cuenta la situación de las trabajadoras, la de los usuarios y, también, una mayor participación en la gestión por parte del actor público, sin que esto lastre presupuesto y plantilla. No será la primera vez que les tendemos la mano con un no, y tampoco, esperamos, será la primera vez que la tomen. Muchas gracias.
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