Hay cosas que no deberían convertirse en espectáculo político. La seguridad de las mujeres, por ejemplo. La vida de una mujer no es un argumento. Ni una excusa. Ni una estrategia.
El Partido Popular presenta hoy una moción sobre el sistema COMETA. Y si la leyéramos con ingenuidad, podríamos pensar que les preocupan las víctimas de violencia machista. Pero sabemos que no.
Porque este mismo partido que hoy nos habla de fallos técnicos y de pulseras que “podrían fallar”, es el que ha recortado en políticas de igualdad cada vez que ha podido. Es el que ha pactado con Vox —un partido negacionista de la violencia de género — en instituciones de todo el país. Es el que entrega gobiernos a quienes creen que una mujer asesinada no tenía por qué estar protegida si no entra dentro de su definición ideológica de víctima.
Y es el mismo partido que, como hemos dicho antes, ha permitido que en Andalucía se maltrate la sanidad pública y se abandone el derecho más elemental de las mujeres a un diagnóstico precoz del cáncer de mama. Porque lo que ha ocurrido con el cribado no es solo un error de gestión: es una forma más de violencia institucional contra las mujeres.
La exconsejera de Salud, cuando se le preguntó en el Parlamento andaluz por los retrasos en el cribado, se rio. Y el señor Bonilla respondió restando importancia al asunto, como si fueran “solo unos pocos casos”. Como si unas pocas vidas fueran asumibles. Como si unas pocas mujeres no contaran. Ya ven, el mismo argumento que ustedes utilizan en su moción.
Y mientras tanto, aquí, hoy, el PP se atreve a hablar de protección. De derechos. Cuando tienen a Isabel Díaz Ayuso diciendo que quien quiera abortar que se vaya de Madrid. ¿De verdad van a hablar ustedes de ejemplaridad? ¿De políticas feministas? ¿De defender la vida?
El sistema COMETA no ha fallado. Ninguna pulsera ha fallado. Ninguna víctima ha estado desprotegida. Eso lo ha dicho la Fiscalía. Lo han confirmado los juzgados. Y lo saben ustedes.
Lo que sí ha ocurrido es que hubo una migración de datos al cambiar de empresa proveedora, un proceso técnico complejo que se resolvió con total transparencia y sin dejar a nadie en riesgo. Se mejoró el sistema: se amplió para cubrir también a víctimas de violencia sexual, se actualizaron los dispositivos, que eran grandes, obsoletos y poco discretos. Se permitió por fin proteger a mujeres con varios agresores, que antes debían cargar con varios teléfonos.
Pero ustedes no están aquí para hablar de mejoras. Ni de protección real. Ustedes están aquí para sembrar miedo. Para debilitar la confianza de las mujeres en un sistema que sí funciona y que sí salva vidas.
¿Saben cuántas mujeres que portaban una de estas pulseras han sido asesinadas, siquiera agredidas? Ninguna. Ojalá pudiéramos decir lo mismo con los cribados, con las ayudas joven de alquiler o con otras muchas gestiones de la Junta.
¿Saben cuántas hay disponibles en España? Más de 11.000. ¿Y cuántas están en uso? Solo 4.000.
Esa debería ser la pregunta. ¿Por qué no las usan más jueces? ¿Por qué no se amplía su aplicación? ¿Por qué no se garantiza su disponibilidad inmediata? En este país llevamos demasiado tiempo poniendo a los jueces como adalides de la neutralidad, mientras esos mismos jueces se dedican a hacer política. Jueces que son trasladados de retiros dorados para controlar salas por detrás, jueces que impulsan causas generales, jueces que dan carta de naturaleza al argumentario ultra que han decidido hacer suyo por el miedo a que Vox les haga sorpasso. De esto va su moción: de aumentar día tras día el tono hasta que sea indistinguible del de Abascal. Ya nos dio una pincelada su presidente hace poco: inmigrantes fuera. Le faltó ponerse una gorra que diga “Remigración”.
Si de verdad les preocupara la vida de las mujeres, estarían haciéndose esas preguntas. No intentando convertir un sistema eficaz en el nuevo bulo del día.
No estamos aquí para limpiar la cara de ningún ministerio. Estamos aquí para decir la verdad. Y la verdad es que, una vez más, el Partido Popular ha elegido usar el dolor ajeno como munición política. Es larga la lista de causas utilizadas como ladrillo que lanzar por su partido. No tenemos tiempo para enumerarlas, pero sin duda sería tan larga como la de casos aislados.
No hay mayor fallo que ese. No hay mayor violencia que esa.
Y desde luego, no hay mayor hipocresía que venir aquí a hablar de víctimas cuando ustedes se mimetizan con quienes niegan que esas víctimas siquiera existan.
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