Buenos días a todas las que están, las que esperan, las que han conseguido llegar. A las que hoy están en las calles y a las presentes y oyentes.
A veces basta una sola palabra para que todo se detenga. Cáncer. Cuando es cáncer de mama, lo que se detiene no es solo la vida de una mujer, sino también la de quienes la rodean. Porque detrás de esa palabra no hay cifras: hay miedo, incertidumbre y una vida que puede romperse.
Hablamos de diagnósticos que no se dan y que cuando se dan, se dan tarde. De citas que se retrasan. De mujeres que esperan una carta que nunca se recibe, mientras cada día que pasa puede marcar la diferencia entre curarse o no.
Hablamos de las que ya no están. De las que se fueron sin saberlo, pronto por no haber llegado a tiempo. Y de las que siguen, con el cuerpo atravesado de cicatrices, algunas visibles, otras no.
Hablamos de madres, de hermanas, de amigas. Y también de mujeres que no tienen a nadie cerca que les diga «ve al médico», que no saben interpretar los síntomas, que creen que exageran, porque es lo que les han hecho creer siempre.
Porque sí, ser mujer y estar enferma es, todavía hoy, jugar con desventaja. Es tener que explicar una y otra vez que no estás loca, que no te duele “porque estás nerviosa”, que no necesitas un ansiolítico sino un diagnóstico. Es ir al médico y que te manden a casa “a descansar”, como si descansar curara un tumor.
Vivimos en un sistema donde la medicina se ha pensado para los hombres. Donde los ensayos clínicos apenas sí incluyen cuerpos femeninos. Donde los síntomas de las mujeres se tratan como “subjetivos”. Y aún así, seguimos luchando por vivir. Por ser escuchadas. Por ser tratadas como personas, no como molestias. No como cifras en un cuadro contable de beneficios para la empresa de turno, como la que hacía mamografías en un tráiler, a las puertas de un centro médico andaluz.
Por eso esta moción es importante. Porque habla de detección precoz, y detectar a tiempo salva vidas. Pero no basta con la intención. Hace falta compromiso. Decir claramente que esto, lo que está pasando en Andalucía, tiene responsables con nombre y apellidos.
Porque mientras la Junta presume de eficiencia, miles de mujeres siguen esperando. Mientras se firman convenios con clínicas privadas, los centros de salud no dan abasto. Mientras se recorta personal, se externalizan servicios. Y mientras se cuelgan lazos rosas en los balcones, las listas de espera siguen creciendo.
Organizaciones feministas alertan de que hay más de 12.000 mujeres esperando un diagnóstico en Andalucía. Doce mil. Doce mil mujeres a las que el sistema les está diciendo que esperen para saber si tienen cáncer.
Hace unos meses, desde este grupo trajimos una moción sobre la falta de personal en la sanidad pública. Y lo hicimos porque sabíamos que sin profesionales no hay prevención posible. Lo avisábamos entonces: no hay atención. No hay salud pública. Y ahora, que les ha estallado en la cara, se ve claro: los cribados oncológicos fallan porque han dejado de cuidar el sistema. Lo han vaciado por dentro.
Esta vez ha sido el cáncer de mama. Pero mañana será otro, lo dicen los propios profesionales: esto no ha hecho más que empezar a descubrirse. Porque cuando se desmantela lo público, lo que queda es el sálvese quien pueda. Ya sabemos quién se salva siempre y quién se queda atrás.
Y lo decimos hoy, a apenas unos días del Día Mundial contra el Cáncer de Mama, el próximo 19. Porque no queremos balcones decorados con lazos publicitarios ni redes sociales llenas de mensajes huecos. No basta con subir un anuncio rosa cada octubre y desaparecer el resto del año. No basta con teñirlo todo de empatía durante una semana si después se recorta en personal, se colapsan los centros de salud y se deja a miles de mujeres sin respuesta. Las andaluzas y andaluces no queremos gestos, queremos garantías, queremos sentirnos seguras en nuestro propio cuerpo. Porque el cáncer no espera, y las mujeres no podemos seguir siendo el último punto del orden del día.
Así que sí, votaremos a favor. Pero no para aplaudirnos entre nosotros. Si no para exigir que se cumpla. Para que cada punto de esta moción se convierta en realidad. Porque nuestras vidas no caben en titulares. No queremos flores, queremos respuestas. Queremos pruebas a tiempo. Queremos personal suficiente. Queremos que se nos escuche. Que se nos trate.
No vamos a parar de decirlo. Porque cada cáncer que se detecta tarde es un fallo del sistema. Y porque no vamos a permitir que se nos siga silenciando con aplausos vacíos, ni con la excusa de que “no hay recursos”. Dejen de inyectar millones y más millones en la privada, diciendo que lo hacen por nuestro bien. Porque la salud de las mujeres no es negociable. Y si lo olvidan, aquí estaremos para recordarlo.
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